miércoles, 31 de marzo de 2010

Unas fotitos de India

Partido de Cricket en un parque de Mumbai.

Atardecer en el paseo de la playa de Mumbai.

Yo en ese paseo en Mumbai
Tarde de domingo en la playa, Mumbai. Ninyo vendiendo algo para hacer pompas de jab'on.

Boda Isl'amica en Mumbai. En India, la religi'on puede ser una y la tradici'on otra, de modo que aunque la boda es musulmana, tiene muchos componentes de la cultura hind'u.


Boda de un rico en las calles de Mubai. las bodas pueden durar desde 3 hasta 7 d'ias, m'as o menos. 'Este era muy rico y en su boda hab'ia varios occidentales.



Lavander'ia in Mumbai

Mujeres en el mercado


Soy una india m'as en India (un poco blanca, pero eso es todo)

Hoy me he rendido a la ropa india. Llevo aquí una semana y como ya me sucedió la última vez, me ha costado ser consciente de qué significa para los indios una camiseta de tirantes en una mujer europea. Esta vez he aterrizado en Mumbai, y aunque se ve a mujeres indias vestidas de modo occidental (camisetas y jeans en vez del shari o el khali) y hay muchas turistas vestidas de muy diversas maneras, la mentalidad es la que es. Y, salvo los hombres más intelectuales y que han vivido en países occidentales, la forma de vernos dista mucho de la realidad. Esto se si viajas sola y se multiplica exponencialmente en zonas rurales.

Por esta razón y porque ahora estoy a 40 grados a las 9 de la mañana en un ashram de mujeres en una zona rural, me resulta más práctico cambiar mi modo de vestir que andar loca por si se me ve un hombro y es sexo en vivo para los más jóvenes de la zona.

Además, creo que es una forma de mostrar respeto a su cultura y sus tradiciones, abrirme a ellos y demostrarles que tengo ganas de entenderlos.

Así pues esta mañana me he ido a Wartha -la ciudad más cercana- a comprar un Khadi. Y qué es esto? Pues es un blusón -en mi caso de manga corta- con unos pantalones a juego y un foular que se coloca en forma de uve en el pecho de modo que los extremos del foulard cuelgan cada uno de un hombro hacia la espalda.

Lo he comprado todo de algodón puro y el estampado del blusón está hecho con tintes naturales. La verdad es que es muy bonito y ayuda bastante con el calor.

¿Qué es un ashram? ¿Y cómo he llegado al ashram?

Un ashram es una comunidad espiritual en el que un grupo de personas que suelen ser u hombres o mujeres (principalmente los ashrams son de hombres, debido al papel que juega la mujer en India) llevan a cabo una vida retirada, inminentemente espiritual y bajo una filosofía, que suele estar marcada por su fundador/a.

En todos los ashrams (eso tengo entendido) se permite la entrada de gente ajena a su comunidad a quienes se acoge y anima a que participen de las actividades dentro que suelen ser: meditación, yoga, rezos, cánticos... etc. Pero hay muchos tipos de ashrams. Normalmente el precio por vivir en la comunidad es muy bajo. En este caso son 100 rupias al día con la comida incluida, lo que sería menos de 2 euros por día.

A cambio, te piden que les ayudes con los trabajos de la comunidad y que cumplas sus horarios. Aunque suelen ser bastante flexibles.

En India, la mayoría de los gurús, sino todos, tienen un ashram y como en todas partes hay que saber bien donde te metes. Por ejemplo, en el ashram de Osho en Pune hay que pagar más de 1000 rupias por entrar, además de una cantidad diaria por vivir allí. Están literalmente montados en el dólar. Yo personalmene paso de subirme a su carro del dinero.

Llegué a este ashram a través de una chica española que me encontré en las cuevas de Ajanta hace unos 4 días. Ella había estado hacía unos días y me lo recomendón encarecidamente. Aunque no lo tenía en mente me apeteció muchísimo. Significaba salir del caos de Mumbai (nunca comparable al de Delhi, que sobrepasa límites insospechados) para entrar en un oasis de calma regentado por un grupo de mujeres que hace más de 50 años decidieron que no se querían casar porque querían llevar una vida espiritual y depender únicamente de sí mismas. Interesante, ¿verdad?

La verdad es que aunque estoy interesada en visitar cuevas de hace miles de años, mi prioridad en este viaje es conocer gente, historias. Y me importan mucho más estas mujeres que visitar un conjunto de gran interés arqueológico. De modo que este era mi sitio para los próximos días.


El impulsor de este proyecto es Vinoba Bhave, uuo de los discípulos de Gandhi. Durante 13 años de su vida estuvo peregrinando por India para explicar que las mujeres también tenían derecho a llevar una vida espiritual si así lo deseaban y renunciar al matrimonio (todavía una obligación en India).


Fueron las mujeres de las clases más altas las que tuvieron la oportunidad de iniciar una vida espiritual en el ashram en el que ahora me encuentro y así continuar con el trabajo que Vinoba inició. Durante 12 años, dos de ellas peregrinaron por India del mismo modo que lo hizo Vinoba y con el mismo objetivo. Ahora la mayoría de ellas son bastante mayores, más de 70 años, y hay algunas jóvenes que se han unido, pero es cierto que en India, incluso en las clases más cultas son los padres los que deciden sobre la vida de las hijas, incluso siendo ellas mayores de edad. Si no quieren casarse y tienen la suerte de tener unos padres algo más abiertos podrán quedarse en casa de los padres. Pero aquí el prestigio es muy importante e irte a vivir a un ashram no tiene gran prestigio, de modo que es todavía difícil que sea aceptado en la familia.

De las castas más bajas o la gente de menor capacidad adquisitiva ni os cuento. Es completamente impensable una rebelión como esta.

viernes, 19 de marzo de 2010

De camino a Petra -cómo convertirte en parte de la mafia del viajero-

El caso es que decidimos dormir en Aqaba.Un ciudad que podr'ia ser maravillosa de no ser por la gran cantidad de hoteles de gran altura que han construido.

Las montañas que la rodean y el mar que la baña (qué poético me ha quedado, oye)realmente son maravillosos pero lo que han hecho dentro es una desgracia. La desgracia del veraneante la podríamos llamar. Algo de lo que sabemos mucho en España, desafortunadamente. Creo que os hacéis una idea, ¿no?

No vimos demasiado de la ciudad ya que nos pasamos gran parte de la tarde buscando la calle donde estaba el hotel, de tal forma que en el camino nos paramos a ver el atardecer.

El caso es que la calle estaba cerca y era bastante importante, pero nadie la conocía. Todas las personas que nos encontramos -incluidos unos policías- fueron muy amables y colaboradores, lo malo es que por no ser descorteses en vez de decirte que no saben donde está la calle, se inventan la respuesta. Así que en este caso el comodín del público es poco certero. Vamos, que ni con el mapa delante.
Pero bueno. Finalmente llegamos a nuestro destino encantadas de llegar y ausentes de todo lo demás. Así que tras un rato nos fuimos a cenar algo, dar una vuelta y a las 22.30, como los Lunnys, estábamos en la cama durmiendo como benditas.

A la mañana siguiente, a las 8 am salía, de una estación de autobuses cercana, el autobús a Petra, así que allí nos plantamos con cinco minutillos pa' porsi. Pero aquí el tiempo tiene otro significado y es que yo, viniendo de Israel donde todo sale a su hora, no estaba acostumbrada.

Vamos que quien dice las 8 dice las 9, las 9.30, las 10... porque el caso es que el autobús llegaba a las 8 a la estación, pero no salía hasta que estuviese lleno.
Bueno, vale, de acuerdo.
Todas pensamos que siendo el destino Petra, llegarían hordas de turistas a completar los asientos. Pues no. Parece ser que los turistas prefieren los tours. Así que pasamos el tiempo entre café y café.

Cuando estábamos a punto del segundo café en menos de una hora y media, apareció en la estación un shuttle bus (los de los hoteles que te llevan y te traen gratis o ya incluido en el precio de la habitación) y juro que las tres nos abalanzamos -como buitres sobre carroña- sobre dos pobres mujeres alemanas, para explicarles que ese era el bus a Petra y bla, bla, bla. Nuestra persuasión las animó a quedarse y esperar, en vez de coger un taxi por el módico precio de 25 dinares (25 euros). “Dos menos para irnos” pensamos las tres, y sonreímos.

Mientras las pobres turistas aventureras se fueron a por un café, nosotras, que nos habíamos enterado que el precio era 1,5 en vez de 5 dinares como nos pedía el conductor, seguimos intentando ser lo más locales posible y pagar con respecto a tal condición.
Al final vendimos nuestros principios por el módico precio de 3 dinares (3 euros). Barato eh? Y logramos pagar 2 dinares cada una, siempre que fuéramos capaces de responder correctamente a la pregunta de: ¿cuánto cuesta el billete?
Así nos convertimos en parte de la mafia viajera montada entre los conductores y los callados pasajeros para aprovecharse del turista. Pero tal y como ya mos´ços Darwing, sólo sobreviven los más fuertes. Todo sea en favor de la evolución de la raza humana...
Y al final qué son 3 euros, ¿eh? ¡¡Un café y medio en Barcelona!! pero aquí el valor del dinero es otro.

Aquí van unas fotillos de Petra.


Si venís aquí, creo que es una buena idea quedaros a dormir en el Valentines Inn. Es para backpackers totalmente pero está bastante bien. Petra es bastante caro. Al final dormimos en una habitación para tres con baño por 8 dinares, tras regatearle un poco.

Pasando la frontera de Israel a Jordania

Hoy abandono Jordania para aventurarme por la maravillosa India.
Los últimos días los he pasado entre Aqaba, Petra y Ammán. Desde Israel es posible coger un avión a Ammán pero la verdad es que son carísimos: desde 150 euros, más o menos. Y la verdad es que no merece la pena.

Me ha costado decidir la frontera por la que iba a llegar a Jordania y todo lo que encontraba en internet y otras fuentes me dejaba un montón de lagunas de información en medio. Así que por si alguien se anima en algún momento os explico cómo funciona el tema. Eso sí, hay que tener en cuenta que es como funciona hoy, otra cosa es dentro de un año o de unos meses.

Hay tres pasos fronterizos por los que se puede acceder a Jordania: en el norte, desde Jersusalem y en el sur desde Eliat. Así que empecé de nuevo mi viaje un poco a ciegas.
Si la idea inicial es llegar a Amman, la mejor opción es la del paso por Jerusalem (Puente King Hussein (Allemby para los israelíes). Si vas desde Tel Aviv puedes coger un bus a Jerusalem (unas dos horas) y allí coger otro que te dejará (según he leído) en la frontera.
Una amable trabajadora de la compañía aérea Rojal Jordanian me dio el teléfono del conductor: Abu Nihad (0505538762 -si llamas desde dentro de Israel y 009725505538762, desde el extranjero). Yo no llegué a hablar con él, así que no puedo confirmar que realmente funcione. Es cuestión de probar.

Pero mi intención era ir a Petra, que se encuentra casi a medio camino entre ambas fronteras, pero algo más cerca de la frontera sur. Dado que estaba en Beer Sheva (desierto del Neguev ya en el sur de Israel) me pareció más apropiado bajar hasta Eilat y cruzar por el sur que hacerlo desde Jerusalem.
Esta frontera se llama Yitzhak Rabbin y tiene fama de ser más fácil que la de Jerusalem, donde los registros de maletas y personas son más intensos y habituales y donde además cuesta más dinero entrar en Jordania, según he leído.

Para llegar a  Yitzhak Rabbin hay que coger un autobús a Eilat -desde Beer Sheva fueron 4 horas más o menos-, salía uno casi cada hora y te deja en la estación central de autobuses. Yo pagué 53 NIS que son aproximadamente unos 12 euros. Con carnet de estudiante son 6 NIS menos. Este autobús sale de Tel Aviv.

En Eliat sólo puedes llegar a la frontera en taxi. El precio fueron 25 NIS, es decir, unos 5 euros.

Una vez allí te encuentras con una policía que te pide el pasaporte y te hace pasar a través de una puerta en una verja hacia dentro. Allí el procedimiento es el siguiente:
- Pagar la tasa de salida de Israel: 94 NIS, algo menos de 20 euros. Se tiene que pagar en efectivo.
- Ir a control de pasaportes donde os sellarán el vuestro, una vez hayan comprobado que has pagado la tasa de salida. Si queréis ir a Siria o Líbano u otro país enemigo de Israel, pedid en control de pasaportes, tanto a la salida o a la entrada que os pongan el sello en un papel aparte.

- Pasar por un último control antes de iniciar la pasarela que separa los dos puestos de control.
Esta frontera está abierta de domingo a jueves de 6.30 a 20h. Y los viernes y sábados de 8 a 20h. Cuidado con el transporte público estos dos días. Debido a Sabbat se suspende la actividad desde el mediodía del viernes hasta el anochecer del sábado. Excepto en Yom-Kippur y el año nuevo musulman que permanece cerrada.

Yo traspasé la frontera sola como la una. Os juro que no había ni un alma, de verdad. El hecho de estar entre dos líneas de verjas caminando con soldados a tus espaldas y enfrente tuyo es algo extraño, la verdad. Pero vamos que no pasa nada.
Pero no sabía cómo era pasar una frontera así a pie y fue una experiencia.
Cuando llegué al otro extremo me espera un Welcome Jordan estupendo que me acompañó en la caminata -no más de 5 minutos-.


En el otro lado, de nuevo hay que enseñar e pasaporte a un soldado y luego:
- Pasar por el control de pasaportes donde te sellan el visado. Si vas a estar hasta un máximo de dos semanas en Jordania no necesitas visado y en la frontera simplemente te sellan el pasaporte con fehca del día de entrada totalmente gratis. Para la renovación del visado hay que ir a la estación de policía donde se puede alargar hasta un máximo de 3 meses. La multi visa para estancias entre 3 y 6 meses cuesta 20 dinares.

- Es preferible pasar por la oficina de información, algo más adelante, y pedir unos mapitas de donde vayáis a estar y preguntar por el precio del taxi. No hay autobuses que te lleven a Aqaba – la ciudad más cercana desde donde puedes coger autobuses a prácticamente cualquier parte de Jordania-.

Yo me uní a las chicas alemanas -Verena y Sara- y tras mucho regatear logramos que nos llevaran a Aqaba por 5 dinares, lo que es una barbaridad dada la distancia. Son 5 euros. Pero creo que no hay forma de lograrlo por menos. Lo bueno fue que esa noche dormimos en Aqaba -en el Jordan Flower Hostel- por la misma cantidad, en una habitación para tres personas con baño dentro. Cutre, cutre, pero suficiente para un par de noches si no se es muy exigente.

Mi idea inicial era dormir en Petra pero desde las 14h. ya no hay más autobuses, así que hicimos noche en Aqaba y a la mañana siguiente fuimos juntas a Petra...

-En realidad puedes coger un bus que de la compañía Jett que es de lujo y te cuesta bastante más caro, pero sólo hay tres a la semana. Tienen página web, de modo que localizarlos es fácil.-
Como extra añado algunos enlaces a páginas web interesantes donde se puede encontrar información relacionada:
http://www.foro.geoplaneta.com/Default.aspx?g=posts&t=38079
http://www.guiamundialdeviajes.com/country/128/international_travel/Oriente-Medio/Israel.html
http://www.jordanjubilee.com/

viernes, 5 de marzo de 2010

Y qu'e m'as puedo contaros...

¿Y qué más he hecho por aquí?
Pues resulta que este año me he perdido los carnavales españoles así que me he venido a disfrutar de la versión judia en Israel: Purim.
Para quien quiera saber más: http://en.wikipedia.org/wiki/Purim es el link en inglés porque en el español el tema no está muy claro y hay desacuerdos con respecto a la explicación.
El caso es Purim es la única fiesta judia en la que está permitido y es casi obligación beber hasta perder el conocimiento.
Así que, ¿por qué no unirnos?
Purim se celebra durante dos días en los que la gente se disfraza en las calles y prepara fiestas de disfraces con amigos.
Un amigo mío nos invitó a una fiesta de Purim en su Kibutz. Idan nació y se ha criado toda su vida en un Kibutz: un concepto de comunidad en la que todos sus habitantes trabajan para mantener y que evolucione la comunidad y el dinero que se gana -todos, sea cual sea el trabajo que realizas- ganan el mismo salario y reciben lo que necesitan de la comunidad.
http://en.wikipedia.org/wiki/Kibutz

Al que fuimos invitados se llama Sasa, está en norte de Israel (a unas 3 horas en coche de Tel Aviv) y es uno de los pocos que todavía conserva el estilo original. Muchos de ellos actualmente han perdido parte de su esencia y la gente que vive dentro tiene la necesidad de trabajar fuera del kibutz porque no hay suficiente dinero dentro de la comunidad.
Para que os hagáis una idea de como funciona os explico algunos aspectos:
- Hay un comedor comunitario donde se sirve comida para todos los habitantes de la comunidad. En Sasa son cerca de 500. Si quieres más privacidad puedes coger la comida y llevártela a tu apartamento o cocinar allí directamente.
-Todos tienen casas familiares y cuando los jóvenes alcanzan los 18 años, los que quieren, se mudan a unos pequeños apartamentos con cocina y baño dentro del Kibutz.
- Al ser un grupo amplio de personas, en este kibutz hay una escuela elemental y de secundaria.
- A los estudiantes que quieren vivir en otra ciudad y estudiar en la universidad o en colleges la comunidad les paga el apartamento y los estudios y a cambio ellos tienen que cumplir una serie de horas de trabajo en el kibutz, en función de los costes que supone para el kibutz que esté fuera.
- Hay coches comunitarios que, en caso de necesitarlos, se tienen que pedir y se les prestan.

Es necesario decir que este Kibutz es uno de los más ricos. Uno de los habitantes tuvo un día la idea de crear una empresa química dentro del Kibutz y se ha ido desarrolllando muy bien con los años por lo que les genera dinero suficiente como para mantener a la comunidad.

Bien, una vez aclarado el concepto, Idan nos propuso pasar allí el jueves (nos dejó su apartamento) y el viernes, día en que se celebraba Purim. Y allí nos fuimos haciendo autostop desde Naharya. El kibutz está en la montaña y llegar a él en transporte público es complicado. En total nos cogieron 5 coches diferentes. Parece que el hecho de que fuera una chica -véase yo- quien hiciera autostop facilitaba las cosas y bueno, sin enseñar pierna ni nada, todo fue muy fácil.
Aclaro que aquí, debido a que el sistema de trasporte público es algo limitado y a que entre el viernes al mediodía y el sábado por la noche no hay ni siquiera servicios mínimos debido al Sabbat, es habitual hacer autostop.


La verdad es que no llevábabamos ningún disfraz ni nada así que la madre de Idan nos invitó el viernes a cenar y nos presto varias pelucas y ropas raritas para que estuviéramos a la altura de las circunstancias y al final el resultado fue este:

Idan disfrazado de religioso judio, de los m'as extremistas claro y Liran y yo de algo indescifrable pero divertido.

En la fiesta hubo comida, una m'aquina de hacer algodones de az'ucar, gominolas a tutipl'en y un tipo que iba haciendo fotos a todos y las imprim'ia en imanes en el momento. La nuestra no la imprimi'o pero bueno, ya ten'aimos las anteriores para divertirnos. Y all'i con barra libre, DJ, concurso de disfraces y mucho cachondeo pasamos parte de la noche.


Y a la manyana siguiente el desayuno se serv'ia de 10 a 12. Y all'i nos plantamos.
Aqu'i estoy sentada con Alon, uno de los amigos de Idan.
El s'abado por la tarde, tras el brunch volvimos a Tel Aviv.
Gran experiencia la del Kibutz.

jueves, 4 de marzo de 2010

Tel Aviv

En todo este tiempo en Israel he podido ver a amigos, reencontrarme con viajeros con los que he compartido algún tren, véase mi amigo Rudi con quien hice el trayecto de Grecia a Turquía, a quien además me encontré en las calles de Estambul y más tarde nos tomamos un estupendo capuccino con leche de soja en el jardín del café Sonia -por favor no os lo perdáis si venís-. Está en una de las callejuelas que parten de la calle King George. Todo el mundo lo conoce.


Rudi comiendo Shakshuka en Jaffa, Tel Aviv. Yo estaba con 'el. 

King George es la calle que más he transitado durante los últimos días. Y me encanta. Es muy céntrica, está llena de increíbles tiendas de ropa de segunda mano, de ella salen muchas callejuelas llenas de cafés con mucho encanto y acaba en el Carmel Market: mercado de comida, ropa y otros complementos varios.
Y no sólo adoro el mercado, la placita (plaza es mucho decir) de entrada es de lo más variopinta y particular.
En ella, cada día sobre las 3 de la tarde, se sienta en el suelo en posición flor de loto propia del yoga un tipo con pelo y barba largos y de color castaño claro, vestido con una túnica como de esparto un poco demodé, así como uno dos mil años más o menos. Pero bueno ya sabemos que todas las modas vuelven. El tipo, para que no le confundamos con un Gandhi barbudo(entre la posición, la túnica... ya sabéis nos podemos hacer un lío) nos anuncia en un letrero escrito en hebrero que es alguien importante para la humanidad, y para dar más pistas ha colocado unos cuantos panes (¿estará pensando en darnos una sorpresa y multiplicarlos hasta acabar con el hambre en el mundo?) sobre el letrero que descansa en el suelo.
Venga, estoy segura de que tenéis una especie de deja vu. Pues sí, ese mismo, el Mesías ni más ni menos. Pero el caso es que si el Mesías es este hombrecito no entiendo muy bien por qué copia el estilo del que se supone que ya vino hace unos cuantos años y nació en Belén y esas cosas que ya sabemos. No sé, vamos, si vas a ser el nuevo Mesías y quieres desbancar al anterior ¡un poquito de originalidad! ¿no? Y ya no sólo en la ropa y la barba. Es que si tiene pensado hacer algún milagro bien podría cambiar el tema panes y peces (que además el tío es un rata y pasa de los peces y se queda sólo con los panes) por algo un poco diferente. No sé, pero la gastronomía actual ofrece muchas posibilidades. O quizás si prefiere ser más práctico en vez de sushi y así lo modernizamos, unas vacas que dan más cosas para comer... no sé.
El caso es que “el Nuevo” (ya sabéis, lo de la mayúscula vamos a respetarlo no vaya a ser que al final sea cierto, y a este no le hemos calado todavía el tema de la mala leche, así que mejor nos comportamos un poco bien desde el principio) se sienta y espera, creo, a que le reconozcamos como el Mesías.
Paciencia tiene, eso seguro. Y valentía, pues bueno, depende del punto de vista desde el que se valore. Pero creo que para ser un señor tan importante necesitas algo más. Vamos a dejarlo a juicio popular.
Y lo mejor es que mientras espera su iluminación, diversas tipologías de ruido musical inundan el ambiente. Y es que en esta placita (pequeña pero intensa) tienen cabida todas aquellas personas con dudoso sentido del ritmo y de la música, pero capaces y deseosas de ponerse delante de un enfervorecido público y alcanzar así la fama. ¿Qué tipo de fama? No lo sé, la verdad. El caso que sea como sea, hablen de ti.


Pero la verdad es que si tuviera que describir Tel Aviv, aparte de los personajes descritos previamente propios de cualquier gran ciudad que se precie, la describiría como Fashionable. Sin duda alguna.
A tan sólo 5 minutos de tan interesante paisaje urbano te encuentras con una calle llena de tiendas de lo más “in”, con diseños para todos los gustos: zapatos con tacones imposibles o simplemente imposibles y vestidos con escotes interminables; o estilos más dandi o más setenta-poperos, o más cincuenta-ama-de-casa-dulce-y-predispuesta, o más... lo que quieras. En Tel Aviv están permitidos todos los estilos de fashionismo. Pero es todo l que está permitido si quieres pertenecer al grupo: ser fashion.
Así que ya sabéis, ¡a disfrazarse! Pero siempre con estilo y con fundamento. Para que si te preguntan ¿hoy de qué época te has vestido, a qué rollo perteneces? Puedas responder con una diatriba de argumentos enlazados con la pasarela Cibeles y las últimas tendencias que marcan la recuperación del Japón de los setenta como telón de fondo de la nueva colección de un tipo del que ni siquiera puedes aprenderte el nombre y menos aún pronunciarlo. Pero no pasa nada porque a quien tienes delate ni le suena de lejos, así que todo queda cubierto por la pátina fashion del nadie-entiende-nada-así-que-todo-está-bien. Eso sí, sonríe y si te sale con naturalidad gira la cabeza hacia un lado. Vas a ver qué bien quedas.

Aún así, he de decir que incluso en la fashionista Tel Aviv también te puedes convertir en pastelito de nata.
Es algo que, vayas donde vayas dentro de nuestro mundo capitalista, podrás lograr. Solo hay que saber dónde buscar...

Os pongo al día

Niños y niñas mi ordenador funciona a las mil maravillas ahora mismo así que de ahora en adelante podré colgar fotos más rápido. ¡¡Así que preparaos!!

Hace algunos días que no escribo. En este tiempo el tema de la visa a India me ha traído un poco loca. Que si sí, que si no, que si llueve un chaparrón... Y al final, finalísimo... me quedo una semana más en Israel cruzando los dedos y a la espera de que los señores indios se decidan a dejarme entrar en su país. ¿El problema? Pues con o encantadora que soy, creo que es que no me he tomado un café con el embajador, vamos, que si no... y que por lo visto para los indios mi pasaporte caducado es súper importante. Pasaporte que no tengo en Israel, claro.

Lo bueno de todo esto es que por el módico precio de 40 euriquis (sin ironías, de verdad, me parece módico) he podido cambiar mi vuelo para el día 10. Creo y espero que una semana más sea suficiente para arreglar el tema. Si no ese módico precio se puede ir agrandando hasta dejar de ser módico. Espero que no.

Así que aquí estoy, sin queja alguna con respecto a mi situación porque no hay nada mejor que, ya que tienes que esperar, lo hagas rodeada de amigos y mimada como a una princesa y es que, al final, ¡qué os voy a contar! Mochilera sí, ¡pero princesa también!