jueves, 5 de agosto de 2010

Y por último, no me podía ir sin dedicar un post a Varanassi

Varanassi, luz en la oscuridad, oscuridad en la luz

¿Por qué? Os explico.
Varanassi es conocida como la ciudad donde la gente va a morir.
Una ciudad llena de muerte, pensaba yo, debe ser bastante lúgubre, oscura y triste. Pero Varanassi, tal y como yo la he vivido está llena de luz. Y, sin duda, de intensidad.

Impresiona, sí. El Ganges tiene una fuerza a intensidad muy especiales. Y los rituales que se celebran en sus orillas y aguas nunca te dejarán indiferente.
Como sabéis, el Ganges es un río sagrado. Según las epopeyas indias, el Ganges nació de Vishnu, uno de los tres dioses principales. La historia relata que una día estaba Shiva cantando y Vishnu le escuchó. Tan maravillosa era la melodía que comenzó a derretirse y Shiva, al verlo, decidió recogerlo en un frasco de cristal. Acto seguido, vertió el contenido del frasco sobre la tierra y donde cayó, nació el Ganges.
A lo largo del Ganges, dentro de la ciudad de Varanassi, se extienden 80 Ghats, que son las explanadas que dan acceso al río. Cada uno con un nombre diferente. Allí, cada mañana, los lugareños y peregrinos se acercan a purificarse y a rezar. Porque a pesar de que el agua del Ganges contiene más de 1 millón y medio de partículas peligrosas para la salud más que cualquier agua potable -un 95% procedente de aguas fecales y residuales- para los indios su agua es una agua sagrada y lavarse en ella significa purificarse. Y rezar al Ganges es un ritual que se celebra de manera más íntima antes de comenzar el día en sus orillas y en las ceremonias públicas celebradas por los brahamanes (casta superior, que se supone nacida de la cabeza del dios creador: Brahma) al atardecer en dos de los Ghats principales. Esto sucede cada día.
En Varanassi la puja o ceremonia de alabanza al Ganges es muy espectacular. Varios Brahamanes mezclan incienso, fuego y ofrendas al Ganges acompañados de la música devocional dedicada al río sagrado. No se sabe muy bien si esta ceremonia está más bien orientada a satisfacer las expectativas de turistas y peregrinos o es parte de la cultura y los rituales originarios de la ciudad. Sea como sea, merece la pena verla, aunque sea tan sólo una vez.
En todas las ciudades sagradas -bañadas por el Ganges- se celebran 1 ó 2 pujas al día. Desde mi punto de vista, la que más me ha gustado en India es la de Haridwar, a 20km de Rishikesh. La ciudad en sí no vale nada y sus habitantes son todos unos timadores profesionales. Así que si vais, lo mejor es hacer noche allí para ver la puja del atardecer y la del amanecer, pero nada más.

Siguiendo con Varanassi, por otra parte están los Ghats crematorios. En ellos, en público, se incineran los cuerpos de los difuntos a casi cualquier hora del día. Cuando más impresiona es por la noche, cuando las luces principales de la ciudad desaparecen y dejan paso al fuego de las hogueras.

Durante el día, se pueden ver pasar grupos de hombres con camillas hechas con bambú por la ciudad: los porteadores que, a ritmo militar, trasladan los cuerpos de los difuntos, tapador por telas de vivos colores, a uno de los dos Ghats crematorios.
Manikarnika es el más grande. Nada más acercarte al Ghat, lo primero que ves es una pila de troncos de madera de más de 3 metros apilada contra una pared. Esos troncos proceden de diferentes maderas, de mayor y menor calidad, es decir, que quemarán el cuerpo más rápido y mejor o no. Y, por lo tanto, su precio será más alto o menos. La cremación es el paso de la impureza a la pureza, y si este proceso se hace en Varanassi, habiendo sido previamente sumergido en el Ganges, significa que se romperán los ciclos de reencarnación y pasarás directamente al paraíso.
Este es el mayor deseo de los indios.

Pero es cierto que en India también se pueden ver tumbas. Porque al ser un país tan grande, no todos pueden venir a Varanassi a ser incinerados, o simplemente a esperar la muerte. Así que son enterrados en sus lugares de origen en tumbas de vivos colores: amarillo, azul...

India es un lugar muy especial en el mundo. Y Varanassi lo es dentro de India. Si vas, no te asustes. Observa con respeto, estás viendo las tradiciones más ascentrales en su estado más puro. La muerte, vivida desde la luz, desde la purificación y limpieza. Y desde la practicidad en muchos casos.
Morir en Varanassi es una bendición.
Hombre santo sentado en el chiringuito donde bedice a sus fieles. A la orilla del Ganges.
Ghats en Varanassi
Ofrenda al Ganges. Se enciende la vela, se dan tres vueltas pasándo la ofrenda por encima de la cabeza, se pide lo que se desea que el Ganges te conceda y se coloca en el agua. La corriente del Ganges se la lleva.
Brahamanes en la puja (ceremonia) vespertina en el Ganges
Manikarnika Ghat. Es el ghat crematorio principal.

Bye, bye India

04/08/2010
A unas 3 horas de vuelo de Kuala Lumpur, siento que recupero energía. El vuelo está siendo muy muy cómodo, pese a ser de bajo coste: los azafat@s son encantadores, ¡incluso me está gustando la comida del avión!, en los emails que me he intercambiado con el hostel, la gente me ha parecido un amor... ¡Si es que hasta la moneda me hace gracia! Acabo de pagar la comida del avión en dólares y me han devuelto en la moneda malasia: los ringgits. Que es como una onomatopeya telefónica en papel.
Tengo que deciros que a estas alturas, y tras casi 5 meses en India, necesitaba salir. En los últimos tiempos, la paciencia con los indios y su manera de hacer las cosas, sus casi perpetuas intenciones de timarte e interpretar lo que dices, lejos de continuar haciéndome gracia y creándome curiosidad, me llevaban a la exasperación más absoluta en menos que canta un gallo. Tenía que irme. Menos mal que el último mes lo he pasado entre amigos y familia: mi madre y Charo, Lizzy y Dídac.

Y la verdad es que no me arrepiento ni un segundo ni del tiempo que he pasado en India ni de las rutas que he hecho. Todavía me quedan cosas por conocer y sé que volveré, pero en estos momentos quiero ver otros países, otra gente y relajarme un poco, porque si de algo me he dado cuenta en el último mes, es de que India es un país en el que uno pelea mucho. Más si se es mujer. Yo ya me he acostumbrado y lo he hecho parte de mí, me he vuelto leona, pero ahora me gustaría volver a ser yo misma: un poco happy flower, sonriente, relajada y sexy. ¡¡¡Porque estoy hasta las narices de taparme hasta las cejas con 40 grados a la sombra!!!
Así que ¡allá voy sudeste asiático! A disfrutar como una gatita y a pelear como una leona, si es necesario.